Como en otras actividades, la actual oferta del sector turístico (alojamiento, restauración, turismo activo, agencias de viajes…) se caracteriza por una elevada competencia y la tendencia a igualar la calidad de los servicios que se presta a los clientes.

 

Esto hace que cada vez se incremente más el nivel de exigencia de los clientes y de forma paralela la capacidad de los establecimientos para cumplir con las expectativas creadas.
La implantación de un Sistema de Gestión de Calidad tiene como objetivo principal dotar a la empresa de una metodología que dé respuesta a las exigencias contenidas en la Norma aplicable en función de la actividad de la misma.