Los fluorescentes y las bombillas son uno de los elementos más utilizados para la generación de luz. Al final de su vida útil llega el momento de deshacernos de ellos, y ahí es donde aparecen las dudas sobre dónde y cómo desecharlos, ya que no debemos olvidar que están formadas por materiales peligrosos y tienen que ser tratados de una forma particular.

 
¿Dónde las desechamos?
 

En un primer momento nos planteamos depositarlas en el contenedor del vidrio, pero este NO es el lugar adecuado. 
Existen instalaciones municipales de recogida, como puntos limpios, puntos verdes o ecopuntos, distribuidos en distintas zonas de las ciudades.
Otros puntos de recogida pueden encontrarse en, ferreterías, tiendas de iluminación o supermercados y grandes superficies con contenedores destinados a su recogida. Una de las empresas que se dedica a la implantación de puntos de recogida es AMBILAMP.
Y por último, podemos recurrir a gestores autorizados o puntos específicos habilitados por los fabricantes de bombillas.

Para más información os recomendamos leer la entrada sobre la nueva legislación sobre estos residuos:  Real Decreto sobre Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE)
El uso de bombillas tradicionales de filamentos no es aconsejable, entre otras cosas, por que no pueden reciclarse. A esta razón debemos añadir que utilizar bombillas de bajo consumo reduce significativamente nuestro gasto de electricidad, lo que lleva asociado el ahorro de dinero y la ayuda en la lucha contra el cambio climático.
 
Os dejamos un vídeo realizado por Ambilamp, para conocer el “viaje” de una bombilla al ser reciclada, esperamos que os guste:
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